Las rabietas son normales dentro del desarrollo infantil. Es común que aparezcan entre los 12 meses y 3 años, coincidiendo en la etapa evolutiva en la que los niños y niñas van consiguiendo más autonomía e independencia y son conscientes de que son seres diferentes a sus cuidadores. A esta etapa se la conoce como la primera adolescencia. 

1.- ¿Por qué se producen?

El niño o la niña, a través de su conducta, busca comunicar su queja frente a una situación. Es una manifestación de la frustración ante un deseo que no puede cumplir.  A esta edad las áreas del cerebro que se encargan del control de la conducta no están desarrolladas y ellos no son capaces de gestionar esa frustración.

Por suerte las rabietas van desapareciendo con el tiempo, paciencia. Aunque sea algo normal en el desarrollo, eso no significa que no podamos hacer nada.

2.-Cómo actuar ante una rabieta.

  • Ponernos en su lugar para comprender esa conducta y colocarnos a su altura.
  • Mantener la calma: manteniendo la calma le estás demostrando a tu hijo o hija que no hay necesidad de perder los papeles al sentirse frustrado.
  • Mostrar amor y respeto: Es muy importante que el niño se sienta acompañado y que sepa que cuenta con nuestro apoyo independientemente de cómo se haya comportado. 
  • Darle nombre a lo que siente: Después que el niño o la niña se calme, preguntar y poner nombre a sus emociones. Es importante tener actitud y capacidad de escucha.
  • Mensajes cortos y claros:«Cariño entiendo cómo te sientes, pero ahora mismo no puede ser». También podemos distraer su atención si sabemos el motivo de la rabieta y darle otras alternativas.
  • Ceder ante la rabieta: Lo mejor para el niño o la niña es mantenerse firme en la decisión que hemos tomado y no ceder para obtener lo que quiera. Si cedemos es perjudicial porque asociará esa conducta como medio para obtener lo que quiere. Aunque más tarde le ofrezcamos lo que quería, la cesión nunca debe ser consecuencia de la rabieta.

Nunca debemos entender una rabieta como un pulso entre el niño o la niña y el adulto, sino que debemos entenderlas como una reacción de ayuda entre el adulto y un niño o niña que está sufriendo, y por lo tanto no es beneficioso ignorarlo.