Autoría: Inma de Juan


3 de diciembre de 2025

min de lectura

En Educación Infantil hay una frase que se repite una y otra vez: “¡No quiero!”. A veces aparece al comer; otras, al vestirse, recoger, dormir o dejar un juguete. Para el adulto puede resultar agotadora, pero para el niño es un hito fundamental de su desarrollo.

Entre los 2 y los 6 años, los pequeños están construyendo su identidad, descubriendo que son alguien distinto a los demás, con gustos, deseos y decisiones propias. Su “no” no es rebeldía ni desafío: es una declaración de existencia, una forma de ensayar la libertad.

Acompañar esta etapa exige paciencia, mirada larga y mucha ternura. No se trata de apagar esa fuerza interior, sino de ayudarles a orientarla, enseñándoles a decidir con sentido y a convivir con los demás sin perder su alegría natural.

Una etapa clave del desarrollo

Entre los 2 y 6 años, los niños atraviesan una fase conocida como egocentrismo natural, imprescindible para su maduración emocional y cognitiva.

  • Descubren su propio “yo”: “esto me gusta”, “esto no”, “quiero hacerlo solo”.
  • El “no quiero” no es rebeldía, es afirmación de identidad.
  • Necesitan experimentar autonomía, equivocarse, probar, decidir.
  • El papel del adulto no es combatir ese “yo”, sino acompañarlo y darle forma.

👉 Acompañar no es dirigir su vida, sino enseñarles a dirigirla ellos.

El valor del “no”

Cuando un niño dice “no”, está practicando una de las habilidades humanas más importantes: elegir.

  • Decir “no” es ensayar la libertad.
  • No buscamos “vencer” su voluntad, sino ayudarle a comprenderla y canalizarla.
  • La meta no es que obedezca sin pensar, sino que aprenda a decidir bien, desde la calma y el criterio.

A largo plazo, estos pequeños “no” de la infancia sientan las bases de la autonomía, la autoestima y la responsabilidad.

“No quiero comer”

La comida es uno de los escenarios donde más aparecen conflictos. Pero comer no debería convertirse en una lucha de poder, sino en un momento de vínculo y tranquilidad.

Claves para acompañar:

  • Evita presionar, chantajear o comparar.
  • Presenta los alimentos de forma atractiva y variada.
  • Conversa, cuenta historias, genera un ambiente agradable.
  • Ofrece pequeñas cantidades y deja que el niño decida si quiere repetir.
  • Celebra cada pequeño avance.

👉 El objetivo no es que coma por obedecer, sino que aprenda a disfrutar de la comida sin ansiedad.

“No quiero dormir”

Resistirse a dormir suele ser resistirse a la separación: dejar el juego, dejar a mamá o papá, enfrentarse a la oscuridad o al silencio.

Acompañar el sueño implica:

  • Mantener rutinas predecibles que den seguridad.
  • Crear un momento afectivo: cuento, abrazo, canción.
  • Evitar pantallas al menos una hora antes.
  • Transmitir calma: “Estoy aquí cerca, puedes descansar”.

👉 Dormir es un proceso madurativo. La serenidad del adulto es la mejor medicina.

Control de esfínteres

Cada niño tiene su ritmo neurológico y emocional. Forzar puede generar rechazo, retrocesos o inseguridad.

Acompañar con respeto significa:

  • Observar señales de preparación.
  • No comparar con otros niños.
  • Acompañar con tranquilidad incluso los accidentes.
  • Celebrar los avances, por pequeños que sean.

👉 El éxito no está en la rapidez, sino en que el proceso sea positivo y seguro.

Educar la voluntad sin apagar la alegría

El egocentrismo infantil no es un defecto, sino una etapa de crecimiento en la que el niño explora quién es y quién puede llegar a ser.

Nuestra misión es enseñarle a orientar su voluntad, a entender que no está solo en el mundo y que sus decisiones tienen consecuencias, sin apagar su espontaneidad ni su alegría.

Porque, como recuerda la pedagogía más humanista:

“Educar no es domesticar; es acompañar el asombro de descubrir quién soy.”

Sigue la serie completa

Descubre todos los artículos de la saga en la categoría
👉 Crecer por dentro · Brightkids Arenales

Autoría: Inma de Juan


2 de diciembre de 2025

min de lectura

📖 Contar para comprender

Los cuentos son un puente entre el corazón y la mente. A través de las historias, los niños pueden expresar lo que sienten sin miedo ni juicio. La Cuentoterapia convierte la lectura en una herramienta educativa y terapéutica para sanar emociones, comprender lo vivido y crecer por dentro.

En cada historia, el niño encuentra un espejo donde reconocer sus propias emociones y un camino simbólico para transformarlas.

Qué aporta la cuentoterapia

Los cuentos no solo entretienen: ayudan a educar emocionalmente.

  • Despiertan la empatía y la imaginación.
  • Permiten poner palabras a lo que cuesta decir.
  • Ayudan a procesar pérdidas, miedos o enfados.
  • Refuerzan la autoestima, la seguridad y la conexión con los demás.

Como explica la psicóloga Mercedes Bermejo, directora de Editorial Sentir, “a través de los cuentos los niños logran identificar, comprender y expresar lo que sienten, algo esencial para su bienestar emocional”.

🧸 En el aula (o en casa)

Los cuentos son también una excelente herramienta educativa para docentes y familias. Algunas claves para aprovechar su poder:

  • Elegir cuentos adecuados a la edad y al momento emocional del niño.
  • Leer con calma, con tono cálido y pausas que permitan conectar con la historia.
  • Crear un ambiente seguro: una luz suave, un espacio tranquilo, cercanía emocional.
  • Dejar espacio para conversar después de la lectura: ¿qué parte les ha gustado más?, ¿a qué les ha recordado?, ¿qué han sentido?
  • Invitar a crear: dibujar, escribir o representar lo que han comprendido.

Temas que se pueden trabajar y ejemplos de cuentos

Pérdida y duelo“¿Dónde está el abuelo?” de Mercedes Bermejo (Editorial Sentir) ayuda a los niños a comprender la ausencia y elaborar la pérdida con ternura y claridad.

Enfado y frustración“¡Qué rabia!” de Esther Egea (Editorial Sentir) ofrece recursos para reconocer la emoción del enfado y canalizarla sin dañar.

Miedo y valentía“El monstruo de los miedos” de Mercedes Bermejo enseña a mirar los temores de frente y descubrir la fuerza interior que todos llevamos dentro.

Diversidad e inclusión“Mi hermano invisible” de David Bueno y “Todos somos diferentes” (ambos de Editorial Sentir) fomentan la empatía, la aceptación y el respeto a la diferencia.

Gestión emocional y autoconocimiento“Emociones. El diccionario para niños” es un recurso muy útil para identificar y poner nombre a los sentimientos cotidianos.

Contar para acompañar

Cuando un educador o un padre lee con ternura, enseña a mirarse con amor.

Los cuentos no solo enseñan a leer: enseñan a vivir, a ponerse en el lugar del otro y a entender que todas las emociones —también las difíciles— tienen un sentido y pueden transformarse.

Leer, en definitiva, es acompañar: palabra a palabra, emoción a emoción.

Sigue la serie completa

Descubre todos los artículos de la saga en la categoría
👉 Crecer por dentro · Brightkids Arenales

Autoría: Inma de Juan


24 de noviembre de 2025

min de lectura

Mirar más allá de la conducta

Los niños expresan su mundo interior con acciones: una rabieta, un silencio o una mirada pueden ser mensajes emocionales.
Observar es una forma de cuidar. Pero hay que hacerlo con criterio y contexto.

Cuándo preocuparse

No todos los cambios indican un problema. La clave está en la frecuencia, intensidad y duración de las conductas.
Algunas señales de alerta:

  • Cambios bruscos de humor o aislamiento prolongado.
  • Pérdida de interés o apatía.
  • Reacciones exageradas ante pequeñas frustraciones.
  • Somatizaciones (dolor de barriga, cansancio…).

El trabajo en equipo

Antes de comunicar una preocupación a la familia, conviene contrastarla con otros docentes.
A veces lo que parece un problema en un aula no lo es en otra.
Registrar observaciones objetivas y compartirlas en equipo ayuda a comprender mejor la situación.

Comunicar sin alarmar

Cuando se habla con la familia, el tono es tan importante como el contenido.

  • Empezar por los puntos fuertes del niño.
  • Describir hechos, no juicios.
  • Mostrar disposición a colaborar.
  • Escuchar sin interrumpir.
    El objetivo no es alarmar, sino buscar soluciones juntos.

Acompañar sin diagnosticar

El docente no sustituye al especialista, pero sí puede ser la primera mirada sensible.
Educar emocionalmente es ofrecer tiempo, espacio y comprensión.

“El niño no necesita que le adivinen, sino que le miren.”

Sigue la serie completa

Descubre todos los artículos de la saga en la categoría
👉 Crecer por dentro · Brightkids Arenales