Autoría: Claudia Creixems Chas


13 de abril de 2024

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Durante el crecimiento, su organismo está en pleno funcionamiento y nosotros se lo facilitaremos con unas buenas rutinas, horarios…etc. Éstas serán sus primeras coordenadas para comprender el día de mañana los límites y las normas propias de una sociedad civilizada.

Estas rutinas deben estar acompañadas desde el primer momento de mucho cariño, para que empiecen a comprender que exigencia y cariño pueden ir de la mano.

Poco a poco les iremos animando a que las realicen solos y vean que son capaces de hacer cosas por sí mismos. Así iremos desarrollando su autoconocimiento y autoestima.

Tenemos que tener en la cabeza que educarlos es enseñarles a ser dueños de sí mismos.

¿Cómo podemos trasladar todo esto a la enseñanza de la higiene bucal? 

En primer lugar la OMS nos recuerda que “La ingesta abundante y continua de azúcares libres, la exposición insuficiente al flúor y la deficiente eliminación de la placa bacteriana con el cepillado de los dientes pueden provocar caries, dolor y, en ocasiones, pérdida de dientes e infección”.

Como padres debéis saber que:

  • Para niños entre 0 y 3 años hay que limpiar los dientes utilizando una gasa, un dedal de silicona o un cepillo dental de lactantes con pasta dental de 1000 ppm (partes por millón) de ión flúor, en cantidad equivalente a un grano de arroz o una pequeña mancha.
  • A partir de los 3 años de edad, la cantidad de pasta dental con 1000 ppm de ión flúor, debe ser equivalente a un guisante o, para unificar mejor el criterio, a la anchura del cabezal del cepillo dental.
  • A partir de los 6 años de edad, la cantidad de pasta dental con 1450 ppm de ión flúor, debe ser equivalente a un guisante o, para unificar mejor el criterio, a la anchura del cabezal del cepillo dental.
  • El cepillado dental en niños de estas edades (hasta los 8 años de edad) solo es efectivo siempre y cuando sea supervisado por un adulto, y repasado si fuera necesario en su caso, por su edad y habilidad motora.

Algunas recomendaciones:

  • Comenzar el cepillado tan pronto como el primer diente temporal aparezca.
  • Cepillar los dientes, como mínimo, dos veces al día. Uno de los dos cepillados diarios que sea por la noche pues es el más importante de todos.
  • No se les debe permitir que coman o chupen pasta del tubo por riesgo de fluorosis.

No en todos los centros escolares se permite el cepillado de dientes después del momento de la comida por motivos de higiene o por falta de personal para que la actividad sea segura y adecuada. Por ende, debemos asegurarnos que el cepillado de la mañana y de la noche es el apropiado.

La primera vez que el niño se enfrenta al cepillado de dientes, le haremos partícipe desde el primer momento, es decir, sería una magnífica idea que os acompañara a comprar el cepillo de dientes y la pasta indicada. Las primeras veces podemos animarlos que los acompañe su juguete preferido o su peluche para que juegue a cepillárselos a él también.

Por lo general, las primeras veces les genera interés y lo que más les cuesta es que mantengan la rutina.

Algunos recursos para familias:

Actividades:

  • “La mujer gigante” es una exposición formativa y didáctica, de carácter interactivo, que explica el funcionamiento del cuerpo humano. En ella, se pueden introducir en la boca y ver los dientes, la lengua y la importancia de un buen cepillado. Se encuentra situado en el Paseo de los Cipreses- Torrejón de Ardoz, Madrid.
  • “La casa del Ratoncito Pérez” en Calle del Arenal nº8, planta 1. 28013, Madrid.

Canciones:

  • “Cepilla tus dientes” – Super Simple Español
  • “Lavar los dientes. Hábitos saludables” – Pinkfong

Vídeos educativos:

  • “Aprende a lavarte los dientes” – Aprende con Eddie (3-6 años)
  • “Cómo lavarse los dientes paso a paso. Lavado de dientes para niños” – Smile and Learn. (6-9 años)
  • “Blippi Visits The Dentist – Learn Healthy Habits for Kids” – Blippi. Educational videos for kids (5-9

años)

  • “La boca y los dientes” – Érase una vez el cuerpo humano (+4 años)

Libros para educar:

Título: “I Love to brush my teeth” de Admont Shelley y KidKiddos Book. (3-9 años)«

Autor: Shelley Admont

Editorial: Kidkiddos

Sinopsis: Al pequeño Jimmy no le gusta cepillarse los dientes. Incluso cuando su madre le regala un cepillo de dientes naranja nuevo, su color favorito, él no lo usa como se supone que debe hacerlo. Pero cuando al pequeño Jimmy le empiezan a suceder cosas extrañas y mágicas, empieza a darse cuenta de lo importante que puede ser cepillarse los dientes.

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Título: «Como enseñar a tu cocodrilo a lavarse los dientes»

Autor: Bárbara Fernández, Jane Clarke, Gergie Birkett

Editorial: Bruño

Sinopsis: Coco es un cocodrilo muy revoltoso que no quiere lavarse los dientes pero, ¿sabes cómo su amiga Lola logra convencerlo? A los cocodrilos y los dragones les encanta tener una bonita sonrisa.

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Autoría: Lucia Jorquera


9 de abril de 2024

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Es fundamental para su desarrollo emocional y social que comprendan desde una edad temprana qué comportamientos son aceptables y cuáles no lo son. En este breve artículo, exploraremos la importancia de establecer normas y límites en la educación de los hijos, así como algunas estrategias efectivas para implementarlos.

¿Qué son las normas y los límites?

Los límites le dicen al niño hasta dónde puede llegar, mientras que las normas son la manera concreta en que se aplican estos límites en la vida diaria. Cada hogar tiene sus propias normas, desde pequeñas reglas como recoger los juguetes antes de ir a la cama hasta normas más amplias como cenar juntos en familia. Estas normas proporcionan seguridad y estructura, enseñando a los niños qué comportamientos son aceptables en la sociedad en la que viven.

¿Por qué son necesarios los límites y las normas?

Los límites y las normas son esenciales para el desarrollo saludable de los niños por varias razones:

  • Proporcionan una estructura sólida y predecible que les ayuda a sentirse seguros y protegidos.
  • Protegen a los niños de peligros y riesgos al enseñarles qué comportamientos son seguros y cuáles no lo son.
  • Ayudan a prevenir comportamientos inapropiados y fomentan la responsabilidad y el respeto hacia los demás.
  • Promueven el desarrollo de habilidades de autorregulación y autocontrol.

Es crucial encontrar un equilibrio entre ser autoritario y permisivo al establecer límites. Los niños necesitan orientación y dirección, pero también necesitan espacio para explorar y aprender por sí mismos.

Consejos básicos para poner límites a nuestros hijos

  1. Objetividad

Evitar expresiones como: ‘Pórtate bien’, ‘sé bueno’, o ‘no hagas eso’. Nuestros hijos nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Por ejemplo: “Recoge lo que has tirado”, “Hay que cruzar la calle de la mano”, “Ahora nos toca ir al baño”, etc

  1. Firmeza

En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio.

  1. Acentúa lo positivo

Los niños son más receptivos al hacer lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. En ocasiones les decimos: “NO”, pero no explicamos qué comportamiento es el apropiado. Es mejor decir a un niño lo que debe hacer (‘habla bajo’) antes de lo que no debe hacer (‘No grites’).

  1. Explica el porqué

Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño por qué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Esa explicación ha de ser corta y precisa, aplicada a la edad de nuestro hijos para que las pueda comprender. Por ejemplo: ‘No muerdas a tu hermano. Eso le hace daño’.

  1. Darle una alternativa

Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. Por ejemplo, si el niño está pintando en la pared puedes decir: ‘en la pared no se pinta porque se estropea. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar’. Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables.

  1. Firmeza en el cumplimiento

Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8:30 en la próxima, y a las 10:30 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

  1. Desaprueba la conducta, no al niño

Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir ‘eres malo’, deberíamos decir ‘eso está mal hecho’, “no me gusta lo que has hecho” (desaprobación de la conducta).

Las normas, límites y el hecho de decir NO, no está reñido con el amor incondicional hacia nuestros hijos. Es importante que sepan desde pequeños que, aunque en un momento dado estemos enfadados por algo que han hecho, o que les estamos negando algo porque consideramos que ha de ser así, nosotros les seguimos queriendo mucho.

Esto también hace que trabajemos la gestión de las emociones. hay que dar validez a lo que sentimos. Podemos estar enfadados, podemos (y debemos) expresarlo; pero eso no implica que podamos agredir, o romper cosas, y tampoco implica que por el hecho de estar enfadados nuestro amor desaparezca.

¿Cómo y cuándo imponer límites? 

  • Debemos empezar con los límites, desde el primer año, en este caso son pequeñas normas:
    • No trepamos a la mesa
    • Comemos sentados en la trona y no mientras jugamos.
    • No tiramos los juguetes porque se pueden romper.

El bebé tiene que aprender a interpretar e identificar ese NO.

  • Los niños no aceptan de buen grado renunciar a sus deseos, pero los padres debemos tomar partido en esa edad en la que el niño no es capaz de asumir grandes responsabilidades. Por ej: si el niño va a llorar, protestar o gritar al no dejarle pegar al hermanito pequeño, pues tendrá que llorar, protestar o gritar, pero no le dejamos porque no está bien.
  • Hemos de ser coherentes y consecuentes. Si decimos al niño que no podrá jugar con ese juguete porque lo está tirando, pero no lo cumplimos, el niño acabará no respetándonos.
  • En esta misma línea, tenemos que llevar esa consecuencia hasta el final. Siempre teniendo en cuenta que la consecuencia ha de estar adaptada al comportamiento y a la edad del niño. Por ej: no podemos prohibir al niño ir al parque durante una semana porque no recogió los juguetes.
  • Al pensar en una consecuencia debemos tener en cuenta la edad del niño, el comportamiento que queremos reconducir, que la podamos realmente aplicar y que sea inmediata en el tiempo. Por ej.: si el niño está tirando un juguete, se lo quitamos explicándole por qué lo está haciendo mal, y le podemos decir: “Como lo estás tirando, lo voy a guardar”, o “Hoy ya no vamos a jugar más con esto. Mañana te lo daré y si no lo tiras, te dejaré jugar con él”. No podemos dejarle sin ese juguete un mes, o aplicar una consecuencia que nada tenga que ver (por ej: no vamos a ir al parque).
  • El tono de voz y la seriedad con la que hablemos es fundamental a la hora de poner límites.. No debemos gritar pero sí mostrarnos seguros de lo que estamos haciendo.
  • Los niños han de entender el motivo de una regla: por qué han de irse a la cama pronto, por qué tienen que recoger la habitación. De esta manera ellos podrán desarrollar valores internos de comportamiento. Y las explicaciones cuanto más concisas y claras, mejor.
  • Consecuencia educativa. Los expertos nos hablan de los beneficios de dar consecuencias educativas frente a los castigos pero ¿de qué se trata?. Se trata de que vayan entendiendo que el hecho de hacer o no hacer algo, conlleva una consecuencia. Y está enfocado a niños más mayores. Mediante los castigos, respondemos al miedo, pero no actuamos en conciencia de que pueda o no haber una consecuencia.

Para más información sobre las consecuencias educativas os recomendamos leer este artículo

  • No ceder. Cediendo sólo agravamos y prolongamos el problema en el tiempo. Esta es nuestra norma y así has de hacerlo. Estemos seguros de que lo que estamos haciendo, siempre es y será para el bien de nuestros hijos.

Autoría: Ana Pilar Giménez


2 de abril de 2024

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Los llamados «periodos sensibles» son períodos en los cuales el cerebro del niño está especialmente receptivo para adquirir habilidades específicas. Desde el nacimiento hasta los seis años, el cerebro infantil se enfrenta a un desafío importante, siendo la etapa donde experimentará una mayor exigencia.

Educación Preventiva: El Papel fundamental del docente en Educación Infantil

En este contexto, el papel del docente en Educación Infantil es fundamental. La labor preventiva que desempeña implica una serie de acciones clave:

  • Conocimiento: Es vital conocer y comprender los periodos sensibles y estar alerta a las necesidades de cada niño.
  • Observación: Observar detenidamente el desarrollo de los niños para identificar cualquier signo de alerta.
  • Trabajo: Trabajar activamente en estimular y potenciar el aprendizaje durante estos periodos sensibles.
  • Información a las familias: Mantener a las familias informadas sobre la importancia de estos periodos y cómo pueden contribuir en el proceso de aprendizaje de sus hijos.
  • Evaluación del proceso: Evaluar constantemente el progreso de los niños durante estos periodos sensibles. 
  • Posible coordinación con otros profesionales: En casos donde se identifiquen necesidades especiales, coordinar con otros profesionales para brindar la atención adecuada. 

Ventanas de Aprendizaje: Momentos innatos e irrepetibles

Durante estos períodos sensibles, los niños aprenden de manera natural y entusiasta. Son momentos únicos en los que el cerebro infantil se encuentra altamente receptivo al aprendizaje, gracias a la formación de conexiones neuronales que facilitan el proceso. La plasticidad neuronal en la primera infancia es extraordinaria, lo que subraya la importancia crucial de la estimulación adecuada. Si en este periodo se cierra sin la suficiente estimulación, el niño tendrá dificultades para adquirir las habilidades necesarias en su desarrollo.

Principales períodos sensibles y su importancia

  • El Movimiento: Desde antes del nacimiento, el niño experimenta un desarrollo motor que va desde lo involuntario hasta lo voluntario, siendo este un pilar fundamental en su desarrollo intelectual.
  • El lenguaje: Desde los primeros llantos hasta la etapa de lectoescritura, el desarrollo del lenguaje oral es crucial. Proporcionar un modelo claro y variado de lenguaje es esencial para su desarrollo lingüístico.
  • El orden: La sensibilidad por el orden se abre durante el primer año de vida y se mantiene hasta los tres años aproximadamente. Un ambiente ordenado y estable es fundamental para que el niño asimile y desarrolle un sentido de orden interno.
  • Habilidades sociales: Desde las primeras sonrisas hasta las interacciones con sus pares, el niño desarrolla habilidades sociales que son esenciales para su convivencia y desarrollo emocional.

El juego como herramienta clave

En este viaje de descubrimiento y aprendizaje, el juego tiene un papel fundamental. A través del juego, los niños no sólo desarrollan habilidades sociales, sino que también internalizan normas sociales y valores fundamentales para la convivencia. Es en este espacio lúdico donde los niños exploran, aprenden y crecen, haciendo de cada período sensible una ventana al desarrollo integral de la persona.

Autora: Ana Pilar Giménez Carcas. Directora de Educación Infantil Carabanchel.

Autoría: Ana Pilar Giménez


6 de marzo de 2024

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Facilitar un entorno propicio para su crecimiento es la clave para encontrar avances significativos.

La autonomía infantil tiene varias finalidades: enseñar a los pequeños a realizar tareas cotidianas y asumir normas y respetarlas. Todo esto contribuirá a la adquisición de habilidades y actitudes que permitirán en un futuro próximo desenvolverse de manera independiente y responsable en cada etapa y circunstancia de su vida y ganar en seguridad.

A continuación se detallan algunas claves y objetivos para ayudar a los más pequeños a crecer en autonomía y qué ámbitos tenemos para trabajarlo: 

3 Claves para conseguir la autonomía: 

  • La Mirada: Observando al niño cada día, sus progresos y avances. La observación diaria del niño implica prestar atención a sus acciones, reacciones y logros. Esto permite a los adultos entender mejor sus necesidades, intereses y habilidades en desarrollo. Al dedicar tiempo a observar, se pueden identificar oportunidades para apoyar y estimular el crecimiento del niño de manera más efectiva. La frase «Si confías, te sorprenderás cada día» resalta la importancia de confiar en el proceso de desarrollo del niño, reconociendo que cada día puede traer nuevas habilidades y descubrimientos.
  • El Vínculo: Es la llave de la autonomía. Establecer un vínculo sólido con el niño es esencial para su desarrollo emocional y social. Un apego seguro proporciona la base para que el niño explore el mundo de manera autónoma, sabiendo que tiene un punto de apoyo emocional. El diálogo abierto y la comunicación efectiva fortalecen el vínculo. Escuchar activamente, expresar empatía y estar presentes emocionalmente contribuyen a la construcción de una relación segura y positiva. Reforzar positivamente las interacciones fomenta la confianza y la autoestima del niño, permitiéndole desarrollar una sensación de competencia y autonomía.
  • El Tempo de la Infancia: Debemos frenar nuestra velocidad como adultos. Reconocer el «tempo» o ritmo propio de la infancia implica comprender y respetar el proceso de desarrollo individual de cada niño. No todos alcanzan hitos al mismo tiempo ni de la misma manera. Frenar la velocidad como adultos implica ser pacientes y permitir que el niño explore, aprenda y crezca a su propio ritmo. Evitar comparaciones innecesarias con otros niños es esencial para cultivar un ambiente de aceptación y respeto hacia las diferencias individuales. En resumen, la mirada atenta, la construcción de vínculos afectivos y la consideración del ritmo individual de cada niño son elementos clave para apoyar un desarrollo infantil saludable y fomentar la autonomía.

Objetivos a conseguir

  • Aprender a comer solos. Beber agua solos.
  • Ir a su casillero a por su babero y después de comer guardarlo.
  • No derramar el agua.
  • Respetar las normas de la mesa.
  • Saber esperar y no impacientarse en la hora de la comida.
  • Lavar las manos solos.
  • Control esfínteres.
  • Recoger los juguetes.
  • Cuidar de su higiene.
  • Poner y quitar el babi solos.
  • Vestirse y desvestirse (con ayuda)
  • Dejar mi mochila en mi casillero
  • Cuidar el ambiente y el orden del aula.
  • Tumbarse en la cama y relajarse para conciliar el sueño.
  • Respetar el sueño de los compañeros.
  • Identificar mi cama con mi símbolo o nombre.

Ámbitos para crecer en autonomía

La autonomía en la alimentación

  • Establecer un horario de alimentación.
  • Ambiente: Lugar tranquilo. Siempre el mismo lugar.
  • Utilizar utensilios (cuchara y tenedor)
  • Lavarse las manos solos. Ponerse o quitar el babero solos. Ayudar a poner/quitar la mesa. (Con supervisión)

La autonomía en la higiene y en el orden

  • Lavado de manos
  • Higiene dental
  • Vestirse y desvestirse
  • Control de esfínteres: Importante que el niño esté preparado física y cognitivamente.

La autonomía en la actividad y el descanso

  • Descanso: Horario fijo de descanso nocturno y siesta. Establecer rituales relajantes previos al sueño (baño-música tranquila/cuento/objeto afectivo-cerrar ojos-

sueño)

  • Actividad: Es fundamental para un buen desarrollo físico y psicológico. Dejar que jueguen y experimenten.

¿Cómo podemos ayudarles los mayores?

  • Poniendo límites.
  • Ambiente preparado.
  • Establecer rutinas fijas.
  • Refuerzo positivo.
  • Dándole pequeñas responsabilidades.

El trabajo en la adquisición de estos hábitos favorecerá en el desarrollo de la personalidad y en la capacidad de decisión así como un la consolidación de personas maduras con disciplina y afán de superación.

Título: «Tu hijo de 1 a 3 años»

Autor: Blanca Jordán de Urríes

Editorial: Palabra

Sinopsis: Con este libro tienes la oportunidad de iniciar correctamente la educación de tus pequeños, que necesitan tanto tu atención. A lo largo de su lectura, vas a encontrar experiencias de padres y madres que han iniciado la difícil pero maravillosa tarea de educar. Cargado de anécdotas llenas de humor y de consejos prácticos, puede ayudarte a encauzar debidamente su vida.

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Título: «Educar en positivo»

Autor: Eduardo Corominas

Editorial: Palabra

 

Sinopsis: Su objetivo principal es ayudar a los padres a educar a sus hijos de la forma más eficaz, profundizando en las características propias de la educación preventiva, de la educación en Valores y de la educación para ser líder

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Título: «Atrévete con su infancia»

Autor: Maite Vallet

Editorial: Pie de página

Sinopsis: Si quieres dar pasos seguros, resolver dudas y disfrutar a tus hijos, siendo una persona no autoritaria ni permisiva, ¡este es el libro que necesitas!. Imprescindible para padres y educadores de la etapa infantil.

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Autora: Ana Pilar Giménez. Directora Educación Infantil. Colegio Arenales Carabanchel